Frustraciones, a los 18

Uno de los sentimientos más populares del mundo aunque menos reconocidos a nivel personal es la frustración. No es lo mismo el miedo, el sufrimiento, el dolor, es algo mas pesado y complicado de identificar.

Estamos llenos de frustración en cada etapa o cambio de nuestras vidas, sin importar la edad o el sexo. Y yo como madre y niña adolescente con un hijo fueron muchas las que se crearon dentro de mi.

Las dos frustraciones mas duras que arrastraba.

Ya está aquí, ya todo a salido bien, y ahora, ¿qué?…

Ahora me miro y cada vez con menos kilo, adaptándose mi cuerpo, mi alma y mi mente a la situación, noto que mi cara no es la misma, mis pensamientos ni palabras, mis frustraciones se apoderan de mi cada día.

A esa edad pocas cosas hay mas importante que el físico, con 18 años no tienes la personalidad o fuerza suficiente para que el físico sea algo secundario o insignificante en tu vida, con esta edad tu físico es tu armadura, tu herramienta de seguridad, si estoy feliz con él, mi vida será maravillosa.

Sintiendo todo esto en ese momento, yo me miraba al espejo y era frustrante como me veía, no era mi cuerpo, no me gustaba lo que se reflejaba en el espejo, mi cuerpo había cambiado muchísimo. No es por lo que marcaba el peso el antes y el después, era por las marcas que tenía, unas estrías marcadas de por vida, mi barriga después del parto, arrugada, fea y con unas celulitis que ni la oscuridad era capaz de cubrirlas. Mirarme mas de la cuenta era imposible. Mi traje de gala pasó a ser ropa ancha para disimular todo lo que no me gustaba. Y seguía el llanto, ni la mirada de mi hijo tenían la fuerza para parar esas lágrimas.

Es cierto que me costó trabajo afrontar mi cambio físico, pero la frustración mas pesada, que he arrastrado hasta hace año y medio es la formación personal. Yo estaba estudiando, bachillerato, preparándome para una carrera (que llegara o no, no lo se ..) pero eran unos planes , un objetivo marcado, eliminado de un día para otro. He estado trabajando para eliminar esta frustración (hablando terapéuticamente) durante mucho tiempo.

Al fin y al cabo que estés distinta físicamente no importa, cambias el físico varias veces en la vida, el compararte a cada momento con tus amigas, por la libertad que ellas tienen, frustra y mucho, que no vives las experiencias típicas de la adolescencia, pesa, duele y frustra mucho. Pero todo esto va pasando según vas cumpliendo años, solo hay algo que va creciendo con los años, y es que vaya pasando los dias y estés estancada profesionalmente, que no hayas avanzado en formación.

Yo podría ver seguido estudiando, es mas, es lo que debería de haber echo. Es cierto que hoy en día admiro muchísimo todas aquellas niñas que siguen estudiando, pese a su barriga, a su bebe, ellas siguen su avance y evolución, cuidan a su bebé y se forman, eso es realmente de admirar, eso se llama ser Madre y Mujer. Las admiro porque no es fácil siendo una niña tener un hijo, cambiar tu vida, pero tener la mente fuerte para saber que tu no puedes parar tu vida perdonar, las admiro por que yo no tuve la fuerza ni el coraje. Mi estado anímico, emocional, mental… no me dejó mas allá que echar lágrimas y días para atrás.

A día de hoy lo que mas me arrepiento, es de no haber seguido formándome, a pesar de mi barriga y mi bebé. Con 30 años solo soy experta en ser madre, en evolucionar mentalmente y "autosanar" todas las emociones que he ido integrando en mi cuerpo durante todos estos años. 

Es por ello que hace un año y medio fue cuando me libere y superé la carga de ser madre tan joven, no era tener un hijo, él es un ser maravilloso, que me a dado mucho amor y me ha enseñado muchísimo. Mi verdadera frustración es haber parado mi vida personal, ser la única responsable y culpable de no haber evolucionado, creyendo en ese momento que mi único deber ya en mi vida era ser Madre.

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